una cierta idea sobre la ilustración

Con motivo de un recorrido de la revista Andersen de mi trabajo en el 2010 , me pidieron escribir que significaba para mi ilustrar, con todos mis límites escribí lo siguiente:

“Pintar líneas con un paraguas en el barro
Mafalda, Miguelito y Libertad,
subir al árbol de granadas en otoño,
las películas de Tarzán el sábado,
los libros ilustrados de Salgari,
las tormentas a final de verano,
un perro enorme llamado Aaran,
Las cigüeñas que vuelven sobre los tejados rojos,
el blanco sobre blanco de la cal en las casas,
un bote de Dixán lleno de juguetes,
el olor de las goma de borrar.

La ilustración puede ser eso: volver a los recuerdos de la infancia mezclándolos con el olvido. La reconstrucción de un sueño, idealizando la realidad para poder hacer una imagen sugestiva.

El ilustrador es también un creador de ficciones como el poeta (” el poeta es un fingidor /y finge tan completamente /que finge que es dolor/ el dolor que en realidad siente, escribía Pessoa) pero necesita de ésta materia prima para poder hacer el camino hacía un imaginario personal.

Después las fuentes serán infinitas, pero es importante que la materia prima, las fuentes originales , sean sinceras. La narración con las imágenes no nace solamente como una revelación del texto: el equipaje visual deberá ser construido del ilustrador antes de conocer el texto, como si el ilustrador fuera el coautor de un texto complementario a la historia.

Nuestra propuesta ilustrada nos obliga a renovar continuamente el diccionario visual: cada película, cada exposición, cada libro podrá ser una fuente de inspiración que nos ayuda en la búsqueda de la imagen. El viaje hacia el imaginario estará lleno de preguntas sin respuesta , nuestro trabajo dependerá de la calidad de esas preguntas (P. Amargo) y de ese viaje al olvido que siempre merece la pena realizar.

 

Italiano:

 

 

“Disegnare linee con un ombrello nel fango,
Mafalda, Miguelito e Libertà,
arrampicarsi sull’albero di melograno in autunno,
i film di Tarzan il sabato,
i libri illustrati di Salgari,
i temporali di fine estate,
un grande cane di nome Aaran,
le cicogne che tornano sui tetti rossi,
il bianco su bianco della calce nelle case,
un fustino di Dixan pieno di giocattoli,
l’odore delle gomme da cancellare.”

Il ritorno ai ricordi dell’infanzia, mescolato con l’oblio. La ricostituzione dei sogni, idealizzando la realtà per poter realizzare un’immagine suggestiva.
L’illustratore è anche un creatore di finzioni, come il poeta (“Il poeta è un fingitore/ finge così completamente/ che arriva a fingere che è dolore/ il dolore che davvero sente” scriveva Fernando Pessoa), ma ha bisogno di questa materia prima per poter fare il proprio percorso verso un immaginario personale.
Poi le fonti di lavoro saranno infinite, ma è importante che la materia prima, le fonti originarie siano sincere.
La narrazione con le immagini non nasce solamente come una rivelazione dal testo: il bagaglio visivo dovrà essere costruito dall’illustratore prima ancora di conoscere il testo da illustrare, come se l’illustratore fosse il coautore di un testo complementare alla storia.
La nostra proposta illustrata ci obbliga a rinnovare continuamente il dizionario visivo: ogni film, ogni mostra, ogni libro potrebbe essere una fonte d’ispirazione che ci aiuta nella ricerca della immagine. Il viaggio verso l’immaginario è pieno di domande quasi sempre senza risposte; il nostro lavoro dipenderà dalla qualità di quelle domande e da quel viaggio nell’oblio che, riuscito o no, vale sempre la pena fare.

una cierta idea sobre la ilustraciónmigueltanco
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